Anatomía y morfología
El
patrón básico del encéfalo de un reptil es semejante al de un anfibio,
aunque el cerebro y el cerebelo son considerablemente más grandes
comparados con el resto de la masa encefálica. Los reptiles que son
activos durante el día, suelen poseer ojos complejos y pueden percibir
bien los colores. Muchas serpientes tienen también un excelente sentido
del olfato. Además de las fosas nasales, la mayoría de los reptiles
tiene un par de órganos sensoriales en el paladar, los cuales pueden
detectar la presencia de sustancias químicas cuando el reptil saca la
lengua. Los reptiles tienen oídos simples con tímpano externo y un hueso
único que conduce el sonido al oído interno. Las serpientes también
pueden captar vibraciones del suelo. En comparación con muchos anfibios,
los reptiles con patas tienden a tener extremidades más grandes y
fuertes que les permiten caminar, correr, excavar, nadar o trepar.
Además, las patas de algunos reptiles están más por debajo del cuerpo
que en los anfibios, lo que les permite ser más pesados. Igual que en
los anfibios, la espina dorsal de los reptiles ayuda a realizar gran
parte del movimiento.
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